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CAPITULO 13
EL PACTO DE DIOS CON ABRAHAM
EL EVANGELIO DE ACUERDO A LA TORÁ
Para poder comprender la Biblia completamente de Génesis a Revelación, DEBES comprender el pacto que Dios hizo con Abraham. La mayoría de los cristianos no se dan cuenta de la importancia del pacto que Dios hizo con Abraham. Aún más, la mayoría de los cristianos no ven que el pacto de Dios con Abraham sea relevante hoy en día. De hecho, no puedes comprender cómo está tan entrelazado y conectado al Nuevo Testamento, al menos que comprendas el pacto que Dios hizo con Abraham. No podrás comprender cómo la profecía bíblica de los últimos tiempos está tan fuertemente asociada con los acontecimientos principales del mundo, tal como el proceso de paz Árabe/Israelí y la lucha por Jerusalén, a menos que tú comprendas el pacto que Dios hizo con Abraham. El pacto que Dios hizo con Abraham es un pacto SEMPITERNO (Génesis 17:7). El pacto que Dios hizo con Abraham es el evangelio del Reino de Dios (Gálatas 3:8). En este capítulo, estudiaremos la importancia del pacto que Dios hizo con Abraham. Haciéndolo así, descubriremos que el evangelio del Reino de Dios es el evangelio de acuerdo a la Torá.
EL PACTO DE DIOS CON ABRAHAM FUE HECHO CON JESÚS
El plan redentor de Dios completo será cumplido de acuerdo al pacto que Dios hizo con Abraham. Por esta razón, Abraham es llamado el padre de nuestra fe (Romanos 4:16).
Aún más, Dios nos dice que hemos de mirar a (comprender el pacto que Dios hizo con) Abraham nuestro padre y a Sara que nos dio a luz. En Isaías 51:1-4 está escrito:
"Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis al Señor. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados. Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué. Ciertamente consolará el Señor a Sión…Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la TORÁ, y mi justicia para luz de los pueblos"
En Génesis 12:1-3, 7 Dios llamó a Abraham fuera de Ur de los Caldeos y le prometió que si seguía en pos de Dios que haría de él una nación grande y le daría la tierra. En Génesis 17:1-8, Dios le reafirmó Su pacto a Abraham, según está escrito:
"Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció el Señor y le dijo: Yo soy el Dios todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pactó entre tú y yo, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postro sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo: he aquí mi pacto es contigo y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre tú y yo, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos"
El pacto que Dios hizo con Abraham fue hecho con Jesús al mismo tiempo. En Gálatas 3:16 está escrito:
"Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo".
Todos los creyentes que han aceptado a Jesús como su Señor y Salvador personal son herederos del pacto que Dios hizo con Abraham. En Gálatas 3:29 está escrito:
"Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa."
SIETE PROMESAS DEL PACTO QUE DIOS HIZO CON ABRAHAM
- La semilla de Abraham será extremadamente fructífera (Génesis 17:6)
- Naciones saldrán de Abraham (Génesis 17:6)
- Reyes saldrán de Abraham (Génesis 17:6)
- El pacto es con la simiente de Abraham (Génesis 17:7)
- El pacto de Dios con Abraham es perpetuo (Génesis 17:7)
- La simiente de Abraham poseerá la tierra de Canaán (Génesis 17:8)
- La posesión de la tierra de Canaán es una posesión perpetua (Génesis 17:8)
Estas siete promesas nunca se han cumplido en su plenitud. Aún así, el pacto de Dios hecho a Abraham será cumplido físicamente y espiritualmente. Puesto que el pacto que Dios hizo con Abraham es perpetuo y eterno, estas promesas son todavía válidas hoy, y serán cumplidas a través de los acontecimientos de la segunda venida de Jesús en el Milenio en la Edad Mesiánica.
DE ABRAHAM A ISAAC Y JACOB
De Abraham, el pacto fue pasado a Isaac. En Génesis 26:1-4, está escrito:
"Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció el Señor, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que te daré. Habita como forastero en esta tierra y estaré contigo, y te bendeciré: porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente."
De Abraham, el pacto que Dios hizo con él fue pasado a Isaac y, entonces, a Jacob. En Génesis 28:10, 13-14 está escrito:
"Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán…Y he aquí, el Señor estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy el Señor, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente."
Más tarde, Dios reiteró Su promesa a Jacob y cambió su nombre a Israel. En Génesis 35:9-12 está escrito:
"Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo. Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra."
DE ABRAHAM A ISAAC, A JACOB Y A LOS HIJOS DE ISRAEL
Jacob tenía doce hijos que se convirtieron en las cabezas de las doce tribus de Israel. En Génesis 49:1-28, Jacob bendice a sus doce hijos. En Génesis 49:28 está escrito:
"Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo."
LA BENDICIÓN COMPLETA DE ABRAHAM FUE DADA A EFRAÍN Y MANASÉS
Uno de los doce hijos de Jacob era José. La bendición de Abraham, Isaac y Jacob es otorgada sobre los hijos de José, Efraín y Manasés. Jacob adopta a los hijos de José y les da la bendición del pacto que Dios hizo a Abraham, Isaac, y Jacob y les son dados los derechos de primogenitura y el cumplimiento fructífero del pacto de Abraham. En Génesis 48:3-6, está escrito:
"Y dijo a José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; Y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua. Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniesen a ti a la tierra de Egipto, míos son, como Rubén y Simeón, serán míos. Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades."
Rubén y Simeón son los primogénitos de Jacob. La doble porción de la bendición de la herencia pertenece al hijo primogénito. No sólo está adoptando Jacob a Efraín y Manasés dentro de su familia dándoles su bendición, sino que les está siendo dada la doble porción de la bendición del primogénito. La bendición de Jacob sobre Efraín y Manasés ha sido registrada en Génesis 48:12-16, según está escrito:
"Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra. Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acerco a él. Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito. Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padre Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra."
EFRAÍN ES UN CUADRO PROFÉTICO DE LA NOVIA DE CRISTO
Generalmente hablando, Efraín es un cuadro del Cristianismo. Más específicamente, Efraín es un cuadro espiritual de la Novia de Cristo. ¿Cómo es esto así?
Cuando Jacob bendecía a Efraín y Manasés, cruzó sus manos mientras que impartía la bendición. Normalmente, la bendición del padre es dada con la mano derecha y puesta sobre el hijo mayor. La mano izquierda se pondría sobre el hijo menor. La mano derecha es simbólica de fuerza y autoridad. Sin embargo, cuando Jacob bendijo a Efraín y Manasés, Jacob dio la bendición de la mano derecha a Efraín, el menor, y la bendición de la mano izquierda a Manasés, el mayor. Haciéndolo así, Jacob cruzó sus manos cuando impartía la bendición. La cruz es simbólica del Cristianismo.
Efraín es un cuadro espiritual de la Novia de Cristo. La palabra Efraín es la palabra 669 del Diccionario de Strong. La palabra hebrea, Efraín, significa "fruto doble." Ser sumamente fructífero fue una promesa que Dios hizo a Abraham referente a su simiente (Génesis 17:6). Ser sumamente fructífero sólo se puede conseguir a través de la ayuda del Espíritu Santo. Jesús oró que Sus seguidores fueran sumamente fructíferos (Juan 15:8). Todos los creyentes que aceptan a Jesús como el Mesías y son sumamente fructíferos serán la Novia de Cristo. Estos creyentes consistirían tanto de judíos naturales y no judíos e incluirían a Abraham, Isaac, Jacob y David.
Porque hay muchas enseñanzas equivocadas que existen referente a Efraín, permítanme esta oportunidad para decir lo que es Efraín, y lo que no es Efraín. Efraín es un CUADRO ESPIRITUAL de una característica de la Novia de Cristo. Efraín NO es lo siguiente:
- Efraín NO está asociado con el Israelismo Británico
- Efraín NO está asociado con la supremacía blanca
- Efraín NO está asociado con la teología del reemplazo
- Efraín NO representa todo el Cristianismo
Efraín es un cuadro espiritual de la Novia de Cristo que es SUMAMENTE FRUCTÍFERA para el reino de los cielos. Esta estaría compuesta por creyentes que son judíos de nacimiento y aquellos creyentes que no son nacidos judíos.
Aquellos cristianos que no son sumamente fructíferos tienen la característica de Manasés. Manasés es la palabra 4519 del Diccionario de Strong. La palabra hebrea, Manasés significa "olvidadizo." Manasés es profético de aquellos creyentes que "olvidan" amar a Dios con todo su corazón, mente, alma y fuerzas y no crecen hacia la madurez espiritual y no son sumamente fructíferos para el reino de Dios. Manasés es un cuadro espiritual de aquellos creyentes que estarán en el cielo pero no serán la Novia de Cristo. Efraín es un cuadro espiritual de aquellos creyentes que estarán en el cielo y serán la Novia de Cristo.
¿CÓMO SON EFRAÍN Y MANASÉS UN CUADRO ESPIRITUAL DEL CRISTIANISMO?
- La bendición de Efraín fue impartida sobre él cuando Jacob cruzó sus manos (Génesis 48:13-14)
- Efraín fue ADOPTADO en la familia de Jacob. Los creyentes en Yeshúa son adoptados en la familia de Dios (Romanos 8:14-17, 22-23; Gálatas 4:4-6)
- Efraín es la palabra 669 de Strong y significa, "doble fruto." Dios prometió a Abraham que sus descendientes serían sumamente fructíferos (Génesis 17:6)
- Efraín es un término para el Reino del Norte de Israel que olvidaron la Torá de Dios. También lo ha hecho el Cristianismo (Oseas 8:12)
- Efraín, el Reino del Norte, instituyó una sustitución del lugar de adoración (Dan y Bet-el) en lugar de Jerusalén (1ª Reyes 12:29; Deuteronomio 16:16). El Cristianismo adora en una iglesia en lugar de una sinagoga donde Jesús adoró.
- Efraín, el Reino del Norte, instituyó fiestas sustitutivas en lugar de observar las fiestas que Dios dio en Levítico 23 (1ª Reyes 12:32-33). El Cristianismo ha adoptado la Navidad (Christmas) y Pascua del Mithraismo Romano antes que guardar las fiestas bíblicas que Dios dio en Levítico 23.
- Efraín, el Reino del Norte, instituyó un sustituto del sacerdocio en lugar de tener sacerdotes de la tribu de Leví (1ª Reyes 12:31). El Cristianismo permite pastores y sacerdotes como ministros de las ovejas de Dios que no han sido ungidos y llamados por Dios en su oficio y ministerio.
- Efraín, el Reino del Norte, mezcló el paganismo con la verdadera adoración del Dios de Israel y lo llamó la verdadera adoración del Dios de Israel. Dios lo llamó a esto el sistema de adoración del becerro de oro (1ª Reyes 12:28). El Cristianismo ha mezclado las prácticas y creencias de Roma y Babilonia con la verdadera adoración del Dios de Israel, y lo llama la verdadera adoración del Dios Israel.
- Así como Efraín (un cuadro del Cristianismo) nació en Egipto (el mundo), la Novia de Dios (un remanente de creyentes en Jesús) son llamados para que dejen el sistema babilónico religioso de adoración a Dios (Génesis 48:3-6; Zacarías 2:7; Revelación 18:4).
LIBERACIÓN DE EGIPTO EN NOMBRE DEL PACTO DE DIOS CON ABRAHAM
En el Monte Sinaí, el pacto que Dios hizo con Abraham fue hecho con las doce tribus de Jacob, los hijos de Israel. En Éxodo 19:1,3 está escrito:
"En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí… Y Moisés subió a Dios; y el Señor lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel."
Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto por causa del pacto que Él había hecho con Abraham. En Génesis 15:13-14 está escrito:
"Entonces el Señor dijo a Abram: ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza."
Dios llamó a Moisés en nombre del pacto que Dios hizo con Abraham. En Éxodo 2:23-25 está escrito:
"Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios."
Moisés liberó a los hijos de Israel de Egipto por la poderosa mano de Dios. Después de que Dios liberase a los hijos de Israel de Egipto y de la servidumbre de Faraón, Dios instruyó a Moisés que llevase a los hijos de Israel al Monte Sinaí. En Éxodo 3:1, 11-12 está escrito:
"Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios…Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado; cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios en este monte."
En Éxodo 19:1-3, Moisés trajo a la casa de Jacob, los hijos de Israel, al Monte Sinaí para servir a Dios.
EL PACTO DE DIOS CON ABRAHAM FUE HECHO CON EL DESCENDIENTE DE ABRAHAM EN EL MONTE SINAÍ
Mucha gente mira al pacto que Dios hizo con Abraham y la Torá que Dios hizo con los hijos de Israel en el Monte Sinaí como acontecimientos independientes y dos pactos separados. En realidad, son el mismo pacto. La distinción es que primeramente Dios hizo Su pacto sólo con Abraham y Jesús. Físicamente, la Torá que Dios dio en el Monte Sinaí fue dada a los descendientes de Abraham así como Dios había prometido (Génesis 17:7). Espiritualmente, la Torá que Dios dio en el Monte Sinaí fue dada a los creyentes en Jesús como el Mesías (Gálatas 3:29). Físicamente, la Torá que fue dada en el Monte Sinaí, no fue hecha solamente con los hijos de Israel que estaban presentes sino también con todas las generaciones futuras. En Deuteronomio 29:14-15 está escrito:
"Y no solamente con vosotros hago este pacto, y es te juramento, sino con los que están aquí presentes hoy con vosotros delante del Señor nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros."
Espiritualmente, la Torá que fue dada en el Monte Sinaí fue también dada a todos los que aceptan a Jesús como el Mesías. En 1ª Corintios 10:1-4 está escrito:
"Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo."
Físicamente, en el Monte Sinaí, Dios deseaba hacer de Su pueblo un Reino de Sacerdotes. En Éxodo 19:5-6 está escrito:
"Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto (el pacto que Dios hizo con Abraham), vosotros seréis mi especial tesoro, sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel."
Espiritualmente, Dios desea hacer de todos los creyentes una nación de sacerdotes. En 1ª Pedro 2:5, 9 está escrito:
"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo… Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…"
Físicamente, la Torá que fue dada en el Monte Sinaí se hizo con los descendientes de Abraham, tal y como Dios había prometido a Abraham (Génesis 17:7). En realidad, la Torá de Dios ha existido desde el principio del tiempo. La Palabra de Dios es Su Torá. Jesús es la Torá viviente (Juan 1:1-2). El árbol de la vida en el Huerto del Edén era la Torá (Proverbios 3:1, 8). La Torá, el Árbol de la Vida, será dada en el futuro para la sanidad de las naciones (Isaías 2:2-3; Revelación 22:1-2).
LOS HIJOS DE ISRAEL SE CONVIRTIERON EN NACIÓN EN EL MONTE SINAÍ
Como ya hemos expuesto, Dios llamó a Moisés en nombre del pacto que Dios hizo con Abraham (Génesis 15:1-5, 13-14, 18-21; Éxodo 2:23-25; 3:15-17) para liberar a los hijos de Israel de la esclavitud de los Egipcios. Puesto que la Torá ha existido desde el principio del tiempo, y porque el árbol de la vida en el Huerto del Edén era la Torá, y porque Abraham guardó la Torá de Dios (Génesis 26:5), la entrega de la Torá en el Monte Sinaí a los hijos de Israel NO era un pacto separado del pacto que Dios hizo con Abraham. Era el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham que sus descendientes cumplirían el pacto que Dios hizo con Abraham.
Si estas cosas son verdaderas, entonces, ¿cuál fue el significado de la entrega de la Torá a los hijos de Israel en el Monte Sinaí? El significado de la entrega de la Torá de Dios a los hijos de Israel en el Monte Sinaí era que el pacto que Dios hizo con Abraham sería extendido a los descendientes de Abraham y ellos se convertirían en UNA NACIÓN SANTA PARA DIOS. Nunca antes en la historia había hecho Dios un pacto con una NACIÓN específica de personas. En Éxodo 19:5-6 está escrito:
"Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y GENTE ( NACIÓN) SANTA…"
DIOS SE DESPOSÓ ÉL MISMO CON ISRAEL EN EL MONTE SINAÍ
En el Monte Sinaí, Dios mismo se desposó con los hijos de Israel y entró en un contrato de matrimonio con ellos. En Jeremías 2:1-3 está escrito:
"Vino a mi palabra del Señor diciendo: Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice el señor: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel al Señor, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice el Señor."
Hay dos etapas en la boda bíblica. La primera etapa es el desposorio y la segunda etapa es la consumación del matrimonio. Durante el desposorio, estás legalmente casado con la novia pero no habitas físicamente con ella.
En el Monte Sinaí, Dios mismo se desposó con Israel y entro en un contrato de matrimonio con ella. Para que el matrimonio sea legal tanto la novia como el novio deben estar de acuerdo con los términos del matrimonio. Los términos del matrimonio están recogidos en un documento de matrimonio conocido como Ketuvá. Cuando Dios mismo se desposó con Israel en el Monte Sinaí, la Ketuvá o contrato de matrimonio fue la Torá. Los hijos de Israel aceptaron los términos de las condiciones de matrimonio cuando dijeron Sí, o lo haremos. En Éxodo 19:8 está escrito:
"Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que el Señor ha dicho, haremos…"
Los términos y las condiciones del matrimonio incluían la bendición por la obediencia y la maldición por la desobediencia según se hace constar en Levítico 26 y Deuteronomio 28. Para poder comprender el pacto que Dios hizo con Abraham, necesitamos comprender las bendiciones y las maldiciones y las consecuencias de ambas acciones.
La boda bíblica que Dios dio al pueblo judío siempre tendrá dos testigos. Son llamados los amigos del novio. Uno es asignado al novio y el otro a la novia. Espiritualmente, los dos testigos de que Jesús es el Novio y el Mesías son la Torá y los profetas. Jesús habló a Sus discípulos que la Torá, los Profetas y las Escrituras son un testigo de que Él es el Mesías (Lucas 24:36, 44).
Cuando Dios mismo se desposó con Israel en el Monte Sinaí, Moisés fue visto como uno de los dos testigos, cuyo trabajo principal consistía en escoltar a la Novia (Israel) para encontrar al Novio debajo de la jupá (Monte Sinaí). En Éxodo 19:17, Moisés es visto escoltando a Israel hasta el Monte Sinaí que es un tipo de jupá (dosel nupcial) según esta escrito:
"Y Moisés sacó (escoltó) del campamento al pueblo de Dios para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte."
¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL DESPOSORIO?
El matrimonio de los hijos de Israel con Dios en el Monte Sinaí es profético de cuando Dios contraiga matrimonio con la Novia espiritual en la jupá espiritual que es el cielo. Espiritualmente hablando, todo el que acepta a Jesús como el Mesías en su corazón y vida confiando en Su sangre derramada sobre el madero/cruz para el perdón de sus pecados se desposa con Jesús, nuestro Novio. Hasta el tiempo de la resurrección de los muertos y la cena de las bodas del Cordero, estamos legalmente casados con Jesús, nuestro Novio, pero no vivimos físicamente con Él todavía.
La ketuvá (contrato matrimonial) para todos los creyentes que aceptan a Jesús en su vida y corazón es la Torá escrita sobre nuestros corazones. Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:33; Hebreos 10:15-16). Durante el tiempo de la segunda venida de Jesús, la Novia de Cristo entrará en la segunda etapa de la boda bíblica y morará físicamente con Jesús durante la Edad Mesiánica y por toda la eternidad.
LA IMPORTANCIA DE LA ENTREGA DE LA TORÁ EN EL MONTE SINAÍ
La Torá que fue dada a la NACIÓN de Israel en el Monte Sinaí es fundamental para comprender el resto de la Biblia y el pacto que Dios hizo con Abraham. Examinaremos el significado de este acontecimiento:
- En el Monte Sinaí, Dios mismo se desposó con Israel. Este es el primer paso de los dos pasos del matrimonio. (Jeremías 2:2-3)
- Dios dio los Diez Mandamientos
- Dios estableció e instituyó el Sacerdocio
- Dios ordenó la construcción del Tabernáculo
- Dios dio instrucciones referente al Shabat y las fiestas
- Dios dio un sistema de sacrificios para expiar los pecados del pueblo para que pudieran acercarse a Dios
- Dios dio un sistema de tribunal civil y religioso
- El SUMO SACERDOTE había de ser el gobernador del sistema de tribunal religioso. Su obligación era dictar sentencia para el pueblo basado en la Torá de Dios (Deuteronomio 17:8-11; Daniel 7:13-14).
Espiritualmente, Jesús es el SUMO SACERDOTE de Dios (Hebreos 3:1, 4:14)
- El REY había de ser gobernador del sistema del tribunal civil. El Rey debía conocer la Torá de Dios (Deuteronomio 17:14-20)
JESÚS Y SU NOVIA SERÁN REYES Y SACERDOTES SOBRE LA TIERRA
- Jesús es el REY sobre toda la tierra (Zacarías 14:9; Filipenses 2:9-11) y sobre el gobierno basado en la Torá de Dios durante la Edad Mesiánica (Isaías 9:6).
Jesús es TANTO EL SUMO SACERDOTE COMO EL REY delante de Dios (Hebreos 3:1, 4:14, 7:1-4, 21-22; Revelación 19:11,13, 15-16)
- La Novia de Dios es TANTO reyes y sacerdotes delante de Dios (Éxodo 19:5-6; 1ª Pedro 2:5, 9; Revelación 1:5-6, 5:10)
La Novia de Dios gobernará y reinará con Jesús durante la Edad mesiánica y por la eternidad como reyes teniendo autoridad sobre la gente de la tierra y haciendo juicios como sacerdotes de acuerdo a la Torá (Isaías 2:2-4).
Como hemos visto en el capítulo 12, la Torá es un anteproyecto del cielo. Por lo tanto, todo lo que Dios dio a los hijos de Israel en el Monte Sinaí es un anteproyecto del cielo y un cuadro espiritual de la eternidad. El tabernáculo es un anteproyecto del cielo (Éxodo 25:8-9; Hebreos 8:5; Revelación 21:1-3). El Shabat, las fiestas, y la nueva luna son un anteproyecto del cielo y una cuadro espiritual de la eternidad (Colosenses 2:16-17; Zacarías 14:16; Isaías 66:22-23; Revelación 21:1).
EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA DE DIOS A ABRAHAM ESTA CONDICIONADO A LA OBEDIENCIA A DIOS Y SU TORÁ
Dios prometió a Abraham que él sería el padre de reyes y naciones que serían sumamente fructíferos y heredarían una tierra prometida (Génesis 17:1-8). Para poder cumplir esta promesa que Dios hizo a Abraham, dependía de que Dios tuviera un pueblo obediente que guardara Su Torá. Dios quería que Su pueblo guardara Sus mandamientos (Torá) y amase a Dios con todo su corazón, alma, mente, y fuerzas. En Deuteronomio 10:12-13 está escrito:
"Ahora, pues, Israel, ¿qué pide el Señor tu Dios de ti, sino que temas al Señor tu Dios, y que lo ames, y sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma; Que guardes los mandamientos del Señor, y sus estatutos, que te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?"
Para poder tener una nación de gente que serían reyes y sacerdotes delante de Él y que heredarían la tierra que Dios había prometido a Abraham, dependía de que el pueblo de Dios guardara Su Torá con todo su corazón, mente, alma y fuerzas. En Deuteronomio 4:5-9 está escrito:
"Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como el Señor mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está el Señor nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios JUSTOS COMO ES TODA ESTA LEY (TORÁ) que yo pongo hoy delante de vosotros? Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos."
Los términos y las condiciones del pacto de Dios con Abraham expresados por medio de la entrega de la Torá de la nación de Israel en el Monte Sinaí se puede ver en Levítico 26 y Deuteronomio 28. El aspecto condicional de la obediencia a la Torá para poder recibir las bendiciones se puede ver en Deuteronomio 28:1-2 según está escrito:
"Acontecerá que si oyeres atentamente la voz del Señor tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz del Señor tu Dios."
La conexión con Dios cumpliendo el pacto que Él hizo con Abraham con el pueblo de Dios siendo obediente a Su Torá se puede ver también en Levítico 26:1-2. En este pasaje de la Escritura, podemos ver lo siguiente:
SI tú andas en mis estatutos y guardas mis mandamientos y los haces (Levítico 26:3)… entonces Dios dará:
- La lluvia en su tiempo (Levítico 26:4)
- Paz en la tierra (Levítico 26:6)
- Victoria sobre tus enemigos (Levítico 26:7)
- Fructificará y multiplicará (Levítico 26:9)
- Establecerá el Pacto de Dios (Levítico 26:9)
- Colocará el tabernáculo de Dios entre nosotros (Levítico 26:11; Revelación 21:2-3)
- Seréis llamado mi pueblo (Levítico 26:12; Revelación 21:2-3)
La colocación del tabernáculo de Dios entre nosotros y ser llamados "Su pueblo" es la terminología para describir a Dios morando con Su Novia (Levítico 26:11-12 = Revelación 21:1-3)
DIOS PROMETIÓ A ABRAHAM UNA TIERRA PARA SU PUEBLO
La plenitud del pacto que Dios hizo con Abraham era que el pueblo de Dios morase en la tierra prometida, guardando la Torá y Dios morando con Su pueblo. Cuando Dios hizo un pacto con Abraham, Dios prometió a Abraham la tierra desde el Eufrates hasta el Nilo como su herencia incluyendo la tierra de Canaán (Génesis 15:18-21; Génesis 17:8).
EL CASTIGO POR LA DESOBEDIENCIA ERA LA DISPERSIÓN ENTRE LAS NACIONES
Si el pueblo de Dios era desobediente a Dios y a la Torá de Dios, serían castigados siendo esparcidos por todas las naciones de la tierra. En Deuteronomio 28:15, 36-37, 45 está escrito:
"Pero acontecerá que si oyeréis atentamente la voz del Señor tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra… El Señor te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará el Señor… Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz del Señor tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó."
DIOS ADVIERTE SOBRE ADOPTAR LOS CAMINOS DE OTRAS NACIONES
Dios también instruyó a los hijos de Israel que cuando entrasen en la tierra de Canaán debían destruir completamente la cultura de los Cananeos. En Deuteronomio 7:1-5 está escrito:
"Cuando el Señor tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo, y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú. Y el Señor tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor del Señor se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto. Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego."
En este pasaje de la Escritura, Dios advirtió al pueblo que no mezclaran el paganismo con la adoración al Dios de Israel. En la sección anterior, vimos que Dios dijo que el castigo por desobedecer Su Torá era la dispersión a otras naciones de la tierra. Cuando estas cosas sucedieran, el pacto que Dios hizo con Abraham no se podía cumplir hasta que el pueblo de Dios volviese a la Torá y la guardase con todo su corazón, mente, alma y fuerzas. Si el pueblo de Dios se arrepentía cuando estuvieran esparcidos por las naciones de la tierra, Dios prometió redimir a Su pueblo y traerlos de vuelta a la tierra prometida y cumplir la promesa que Él hizo a Abraham. En Deuteronomio 30:1-5 está escrito:
"Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado el Señor tu Dios, y te convirtieres al Señor tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces el Señor hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido el Señor tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá el Señor tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver el Señor tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres."
LOS HIJOS DE ISRAEL SON ORDENADOS QUE POSEAN LA TIERRA PROMETIDA
Dios ordenó a los hijos de Israel por medio de la palabra de Moisés que poseyeran la tierra que Dios había prometido a Abraham. En Deuteronomio 1:3, 5, 8 está escrito:
"Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que el Señor le había mandado acerca de ellos… De este lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés declarar esta ley, diciendo…Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que el Señor juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos."
LOS DOCE ESPÍAS RECONOCEN LA TIERRA PROMETIDA
En Números 13:1-17, Dios ordenó a Moisés que reconociera la tierra de Canaán que Dios había prometido a los hijos de Israel por medio del pacto que Él hizo con Abraham. Un resumen de los acontecimientos es como sigue:
- Dios envió doce espías, uno de cada tribu para reconocer la tierra que Dios prometió a Abraham que poseería (Números 13:1-17)
- Sólo Josué y Caleb volvieron con las noticias de que los hijos de Israel podían poseer la tierra que Dios había prometido
- Josué era de la tribu de Efraín (el Reino del Norte)
- Caleb era de la tribu de Judá (Reino del Sur)
- Diez espías volvieron con un mal informe pero Josué y Caleb volvieron con un buen informe (Números 13:17-20, 25-33)
- Espiritualmente, los diez espías = creyentes carnales con ojos naturales (Números 14:20-23)
- Josué/Caleb = creyentes maduros con ojos espirituales (Números 14:24)
- El castigo de Dios por un mal informe fue viajar 40 años por el desierto. Un año para cada día de reconocimiento (Números 14:26-34)
DIOS ORDENA A JOSUÉ QUE CONQUISTE LA TIERRA PROMETIDA
Cuando Dios ordenó a Josué y a los hijos de Israel que entraran en la tierra prometida, Dios reiteró a Josué la promesa que Él había hecho a Abraham. En Josué 1:1-4 está escrito:
"Aconteció después de la muerte de Moisés siervo del Señor, que el Señor habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Libano hasta el río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio."
LOS HIJOS DE ISRAEL SÓLO POSEEN PARTE DE LA TIERRA PROMETIDA
Después de la muerte de Josué, los hijos de Israel poseyeron (en parte) la tierra que Dios prometió (Josué 21:43-45). Los hijos de Israel no poseyeron la PLENITUD de la tierra que Dios prometió a Abraham, Dios prometió a Abraham que Sus descendientes poseerían la tierra desde el Nilo hasta el Eufrates (Génesis 15:18-21) incluyendo la tierra de Canaán (Génesis 17:8).
Puesto que la promesa que Dios hizo a Abraham es un pacto ETERNO (Génesis 17:7-8), entonces el pacto que Dios hizo con Abraham está todavía por cumplirse, y por lo tanto, está todavía vigente hoy. Para poder comprender el trasfondo bíblico y la solución a los acontecimientos perturbadores en el Oriente Próximo entre los árabes y los israelitas y la batalla por el control de Jerusalén, se necesita comprender la PLENITUD del pacto de Dios hecho a Abraham. El pacto de Dios con Abraham no se cumplirá hasta que Jesús vuelva a reinar durante el Milenio en el Reino Mesiánico con su Novia.
DIOS ASIGNA JUECES PARA TERMINAR DE CONQUISTAR LA TIERRA PROMETIDA
A continuación de la muerte de Josué, entramos en el período de los Jueces. Durante este período, había tierra sin conquistar que Dios había prometido a los hijos de Israel por medio de pacto que Dios hizo con Abraham (Jueces 1:27-33). Durante este tiempo, Dios permitió que parte de la tierra que Dios prometió a Abraham quedara sin conquistar para probar los corazones de los hijos de Israel para determinar si serían obedientes a la Torá de Dios y creían en el pacto que Dios había hecho con Abraham. En Jueces 3:1-4 está escrito:
"Estas, pues, son las naciones que dejó el Señor para probar con ellas a Israel, a todos aquéllos que no habían conocido todas las guerras de Canaán; solamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la había conocido; los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios, y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte de Baal-hermón hasta llegar a Hamar. Y fueron para probar con ellos a Israel, para saber si obedecerían a los mandamientos del Señor, que él había dado a sus padres por mano de Moisés."
LOS PECADOS DE LOS HIJOS DE ISRAEL EN LA TIERRA PROMETIDA
Cuando Dios dio la Torá a los hijos de Israel en el Monte Sinaí, Él dio instrucciones específicas al pueblo referente a cómo debían conducirse en la presencia de otras naciones que habitaban en la tierra de Canaán (Deuteronomio 7:1-5). En estos versículos vemos que Dios ordenó las siguientes cosas:
- No debían casarse con las hijas de las naciones que habitaban en la tierra de Canaán
- No servir a los dioses de las naciones que habitaban en la tierra de Canaán
- Destruir los lugares de adoración de las naciones que habitaban en la tierra de Canaán incluyendo sus altares, ídolos y lugares altos
Espiritualmente, Dios pide las mismas cosas a Su pueblo hoy. Esta misma cultura que existía durante los días cuando los hijos de Israel fueron instruidos que conquistasen la tierra prometida, todavía existe hoy. Esta cultura es un sistema de valores babilónico basada en los sistemas del mundo y sus caminos. Dios continúa ordenando todavía a Su pueblo de salir y no participar en las prácticas de esta cultura basada en Babilonia.
Sin embargo, aún hoy en día, el pueblo de Dios sigue cometiendo el mismo pecado que el de los hijos de Israel. Participan en el sistema de valores del mundo antes que separarse de él. Así como Dios juzgó a los hijos de Israel por su desobediencia, Dios también juzgará a Su pueblo hoy de igual manera. Por esta razón, en Revelación 18:4 está escrito:
"Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas."
Mientras estuvieron en la tierra de Canaán, los hijos de Israel se olvidaron de la Torá de Dios y del pacto que Dios hizo con Israel. Sirvieron a los dioses de las naciones de Canaán (Jueces 2:12) y se mezclaron en matrimonio con su pueblo (Jueces 3:5-6). Por causa de estos pecados, los hijos de Israel no conquistaron la tierra que Dios había prometido a Abraham. Por lo tanto, la PLENITUD de la promesa que Dios hizo a Abraham quedó incumplida. No obstante, cuando los hijos de Israel se arrepintieron de sus pecados delante de Dios, Dios levantó Jueces que liberarían a los hijos de Israel de sus enemigos. Sin embargo, cuando el Juez moría, los hijos de Israel volvían a sus caminos de pecado y desobediencia a la Torá de Dios (Jueces 2:11-21).
Uno de los dioses al que sirvieron los hijos de Israel en Canaán era Astarot (Jueces 2:13). Astarot era la diosa del sexo y la fertilidad. Su influencia sigue todavía hoy entre el pueblo de Dios. Astarot es conocido hoy como la Pascua. La costumbre de los huevos de Pascua y los conejos está asociada con la adoración de Astarot y la fertilidad de la tierra y el hombre. Un vistazo sobre el pecado de Israel durante este tiempo y el juicio de Dios sobre el pueblo por la violación de la Torá y el incumplimiento del pacto que Dios hizo con Abraham está registrado en Jueces 2:11-21, según está escrito:
"Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y sirvieron a los baales. Dejaron al Señor el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira al Señor. Y dejaron al Señor, y adoraron a Baal y a Astarot. Y se encendió contra Israel el furor del Señor, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. Por dondequiera que salían, la mano del Señor estaba contra ellos para mal, como el Señor había dicho, y como el Señor se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción. Y el Señor levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos del Señor; ellos no hicieron así. Y cuando el Señor les levantaba jueces, el Señor estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque el Señor era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos parra servirles, e inclinándose delante de ellos, y no se apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino. Y la ira del Señor se encendió contra Israel, y dijo: Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedece a mi voz, tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió."
ISRAEL DESEA UN REY
A continuación del período de los Jueces, Israel comenzó a pedir un rey. En 1ª Samuel 8:1, 3-10 está escrito:
"Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel…Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró al Señor. Y dijo el Señor a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. Y refirió Samuel todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido rey."
Dios advirtió a Israel que si ellos elegían un rey para que reinase sobre ellos que el rey les trataría con privaciones. Aún más, Dios advirtió a los hijos de Israel que cuando ellos clamaran por causa de la carga impuesta sobre ellos por su rey que Dios no escucharía ni contestaría sus oraciones. No obstante, los hijos de Israel desearon y pidieron un rey para que ser como las demás naciones. Dios se sintió molesto con el pueblo porque Él quería ser su rey. En 1ª Samuel 8:18-20 está escrito:
"Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas el Señor no os responderá en aquel día. Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras."
LOS PRIMEROS REYES DE ISRAEL
Saúl se convirtió en el primer rey de Israel (1ª Samuel 10). Después del reinado de Saúl, David se convierte en el próximo rey de Israel (1ª Samuel 16:1-13).
LA PROMESA DE MISERICORDIA DIOS DE PARA DAVID
Como hemos expuesto anteriormente, David era un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22) porque David AMABA la TORÁ de Dios (Salmo 119). Por lo tanto, Dios extendió su misericordia a David. El pacto de misericordia de Dios con David se encuentra en 2ª Samuel 7:11-17, según está escrito:
-
"Desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo el Señor te hace saber que él te dará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mi hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro y tu trono será estable eternamente. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión así habló Natán a David."
La promesa de misericordia de Dios a David se encuentra en el Salmo 89:1-4, según está escrito:
"Las misericordias del Señor cantaré perpetuamente; De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los cielos mismos afirmarás tu verdad. Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo diciendo: Para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones."
¿POR QUÉ EXTENDIÓ DIOS SU MISERICORDIA A LA SIMIENTE DE DAVID?
Dios extendió Su misericordia a David en nombre del pacto que Dios hizo con Abraham y la Torá que fue dada a los hijos de Israel en el Monte Sinaí. A pesar de que la nación de Israel se olvidó del pacto que Dios hizo con Abraham y fue desobediente a la Torá de Dios y la quebrantó, Dios prometió que Su misericordia sería extendida a David para que el pacto que Dios hizo con Abraham fuese cumplido por medio de la venida del Mesías. En el Salmo 89:20, 24, 28-36 está escrito:
"Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi santa unción… Mi verdad y mi misericordia estarán con él y en mi nombre será exaltado su poder… Para siempre le conservaré mi misericordia, y me pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley (TORÁ), y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre y su trono como el sol delante de mí."
David recordó a la nación de Israel que no debía olvidar NUNCA el pacto que Dios hizo con Abraham. En 1ª Crónicas 16:13-18 está escrito:
"Oh vosotros, hijos de Israel su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos, el Señor él es nuestro Dios; Sus juicios están en toda la tierra, él hace memoria de su pacto perpetuamente, y de la palabra que él mandó para mil generaciones, del pacto que concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac; el cual confirmó a Jacob por estatuto, y a Israel por pacto SEMPITERNO, diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, porción de tu heredad."
Por lo tanto, Dios extendió Su misericordia a David para que Dios pudiera cumplir el pacto que Él hizo con Abraham. Esa promesa incluía la entrega de la tierra de Canaán como una herencia para los que creerían y obedecerían las condiciones del pacto de Dios con Abraham. Finalmente, la promesa de Dios de misericordia para David no era un pacto separado del pacto que Dios hizo con Abraham sino una extensión del pacto que Dios hizo con Abraham mostrando como sería cumplido.
EL REINO DE SALOMÓN
A continuación del reino de David, Salomón fue hecho rey de Israel. Salomón es considerado generalmente como una de las personas más sabias que jamás han vivido. Salomón escribió la sabiduría de los Proverbios. ¿Pero, por qué fue tan sabio Salomón? La sabiduría y entendimiento que Dios dio a Salomón para que gobernase al pueblo de Israel era un conocimiento de cómo guardar la Torá y los mandamientos de Dios. Dios se apareció a Salomón en un sueño y le preguntó lo que quería que le diera el Señor. Salomón respondió pidiendo a Dios sabiduría para saber discernir entre lo bueno y lo malo (como guardar la Torá). En 1ª Reyes 3:9-12, 14 está escrito:
-
"Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras, he aquí que he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú… Y si anduvieres en mis caminos guardando mis estatutos y mis mandamientos como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días."
Fue durante el reinado de Salomón que Israel disfrutó de la conquista de su mayor área de tierra. El reinado de Salomón es un cuadro profético de cómo serán las cosas durante el tiempo del Milenio de la Edad Mesiánica.
EL REINO DE SALOMÓN SE DIVIDE
Dios le dijo a Salomón que guardase la Torá de Dios y Sus mandamientos y estatutos. Si fallara al hacerlo y siguiera tras otros dioses resultaría en Dios dispersando a la nación de Israel entre otras naciones de la tierra. En 1ª Reyes 9:1-9 está escrito:
"Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa del Señor, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer, el Señor apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. Y le dijo el Señor: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días. Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel. Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos y los adorareis; yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; y esta casa que estaba en estima, cualquiera que pase por ella se asombrará, y se burlará y dirá: ¿Por qué ha hecho así el Señor a esta tierra y a esta casa? Y dirán: Por cuanto dejaron al Señor su Dios que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los sirvieron; por eso ha traído el Señor sobre ellos todo este mal."
Salomón desobedeció a Dios y a Su Torá casándose con mujeres de las naciones que habitaban en la tierra de Canaán. Dios advirtió a Su pueblo en la Torá que no se casaran con las mujeres de las naciones que habitaban en Canaán (Deuteronomio 7:1-4).
Por causa de que Dios se apareció a Salomón dos veces y le instruyó que guardase la Torá de Dios, Dios estaba enojado con Salomón por su desobediencia y le dijo que su reino sería dividido. En 1ª Reyes 11:9-13 está escrito:
"Y se enojó el Señor contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó el Señor. Y dijo el Señor a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido"
Por lo tanto, la razón de Dios para juzgar a Salomón era el fallo en no obedecer el pacto que Dios hizo con Abraham y el fallo en no guardar la Torá de Dios. Por causa de esta desobediencia, el reino de Salomón se dividió en el Reino del Norte y el Reino del Sur. El Reino del Norte fue llamado la casa de Israel. El Reino del Sur fue llamado la casa de Judá.
EL REINO DEL NORTE DE ISRAEL
A continuación de la muerte de Salomón, su reino fue dividido tal y como Dios le dijo. Jeroboam, un efrateo se convirtió en el gobernador del Reino del Norte de Israel. Roboam se convirtió en el gobernador del Reino del Sur de Israel. Referente a la selección de Jeroboam como rey del Reino del Norte, en 1ª Reyes 11:30-38 esta escrito:
"Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos. Y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo el Señor Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel; por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre. Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que lo retendré por rey todos los días de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos. Pero quitaré el reino de la mano de su hijo, y lo daré a ti, las diez tribus. Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga lámpara todos los días delante de mí en Jerusalén, ciudad que yo me elegí para poner en ella mi nombre. Yo, pues, te tomaré a ti, y tú reinarás en todas las cosas que deseare tu alma, y serás rey sobre Israel. Y si prestares oído a todas las cosas que mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel."
JEROBOAM ERA UN EFRATEO SOBRE LA CASA DE JOSÉ
Jeroboam era un efrateo sobre la casa de José. En 1ª Reyes 11:26, 28 está escrito:
"Y Jeroboam hijo de Nabat, efrateo… Y este varón Jeroboam era valiente y esforzado… le encomendó (gobernador) todo el cargo de la casa de José."
Anteriormente en este capítulo, vimos como Efraín es un cuadro espiritual del Cristianismo en general y de la Novia de Cristo, en particular. Por lo tanto, el Reino del Norte de Israel es un cuadro profético del Cristianismo futuro. El Reino del Norte era conocido por los siguientes nombres:
- La casa de Israel (1ª Reyes 12:21; Jeremías 31:31)
- La casa de José (1ª Reyes 11:28)
- Samaria (Oseas 7:1; 8:5-6; 13:16)
- Efraín (Oseas 4:17; 5:3; 7:1)
EL SISTEMA DE ADORACIÓN DEL BECERRO DE ORO
Anteriormente en este libro, vimos que después de que Dios dio la Torá a los hijos de Israel en el Monte Sinaí, los hijos de Israel hicieron un becerro de oro y lo adoraron. También hicimos notar que el sistema de adoración del becerro de oro era la mezcla del paganismo con la adoración al Dios de Israel, llamando a ese sistema, la adoración del Dios de Israel. En Éxodo 32:3-6 está escrito:
"Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: ISRAEL, ESTOS SON TUS DIOSES, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: MAÑANA SERÁ FIESTA PARA EL SEÑOR. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos de paz, y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse."
El Reino del Norte, Efraín, la casa de José bajo el liderazgo de Jeroboam instituyó el mismo sistema de adoración, mezclando el paganismo con la adoración del Dios de Israel, llamando a eses sistema de adoración, la adoración del Dios de Israel. En 1ª Reyes 12:28-30 está escrito:
"Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; HE AQUÍ TUS DIOSES, OH ISRAEL, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan."
Bet-el en hebreo significa, "Casa de Dios." Dan viene de la palabra hebrea, Din, que significa, "Juicio." Esto es profético de que el pueblo llamó al sistema de adoración, "La casa de Dios" pero Dios llamó a ese sistema de adoración, "Juicio."
EL FALSO SISTEMA DE ADORACIÓN DE JEROBOAM
Jeroboam instituyó un falso sistema de adoración que mezclaba el paganismo con la adoración del Dios de Israel y le llamó a ese sistema de adoración, la adoración del Dios de Israel. Esto es profético del Cristianismo histórico.
Jesús y sus discípulos eran judíos observantes de la Torá. La iglesia cristiana original era considerada como una secta del Judaísmo (Hechos 28:22-23) y guardaba el Shabat y las fiestas bíblicas según se encuentran en Levítico 23 y adoraron en la sinagoga. Más tarde, cuando el Cristianismo se esparció por el mundo occidental, y más y más gentiles, y menos y menos judíos, eran creyentes en la fe, el Cristianismo por medio de la influencia de la Iglesia Católica Romana empezó a mezclar el paganismo (principalmente la religión Mithraica del Imperio Romano) con creencias y prácticas cristianas. El Cristianismo del día presente sigue todavía influenciado igualmente, y practica la mezcla de paganismo y la verdadera adoración del Dios de Israel.
La religión predominante del Imperio Romano antes de adoptar el Cristianismo era el Mithraismo. El Mithraismo se centraba en la adoración del dios sol. El día de la adoración del dios sol era el "Sunday", (Domingo: En inglés es Sunday, día del sol). El cumpleaños del dios sol era el 25 de diciembre (Hoy en día: Navidad).
La Pascua (en inglés: Easter) o Semana Santa era una práctica pagana para celebrar el renacimiento de la fertilidad de la tierra en la primavera del año. Históricamente, Easter (que viene de Ishtar), la adoración de la diosa del sexo Ishtar. En la Biblia, Ishtar es llamada Astoret. Dios condenó a la nación de Israel por adorar a la diosa del sexo Astoret (1ª Reyes 11:5, 33; 2ª Reyes 23:13) Puesto que el Cristianismo actual no adora literalmente al dios sol o a la diosa del sexo, todavía practica las costumbres de este sistema de adoración. Sin embargo, todas estas costumbres han sido Cristianizadas por el diablo en todo su sentido y entendimiento, para disfrazar las prácticas y costumbres originales detrás de este sistema de adoración.
LAS CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA DE ADORACIÓN DEL SISTEMA DE ADORACIÓN
Las principales características del sistema de adoración del becerro de oro son las siguientes:
- El olvido de la Torá de Dios
- La sustitución del día de adoración
- La sustitución del lugar de adoración
- La sustitución del sacerdocio
Examinemos estas características con mayor detalle, observando cómo éstos fueron los pecados del Reino del Norte y es profético de los pecados del Cristianismo histórico.
- Efraín, un término para el Reino del Norte de Israel, olvidó la Torá de Dios y la llamo una cosa extraña (Oseas 8:12). Hoy, el Cristianismo llama a la Torá "una cosa extraña."
- Efraín, el Reino del Norte, instituyó un lugar de sustitución de adoración (Dan y Bet-el) en lugar de Jerusalén (1ª Reyes 12:29; Deuteronomio 16:16). El Cristianismo adora en una iglesia en lugar de una sinagoga donde Jesús y sus discípulos adoraron (Lucas 4:14-16)
- Efraín, el Reino del Norte, instituyó fiestas sustitutivas en lugar de observar las fechas y tiempos de las fiestas bíblicas que Dios dio en Levítico 23.
Jeroboam cambió la observación de la fiesta de los Tabernáculos al octavo mes del año (1ª Reyes 12:32-33) en lugar del séptimo mes del año que Dios había declarado en Levítico 23:34.
El Cristianismo ha adoptado la Navidad y la Pascua del Mithraismo Romano en lugar de guardar las fiestas bíblicas que Dios dio en Levítico 23. Jesús guardó las fiestas bíblicas (Lucas 2:41.42).
- Efraín, el Reino del Norte, instituyó un sacerdocio sustitutivo en lugar de tener sacerdotes de la tribu de Leví (1ª Reyes 12:31).
El Cristianismo permite a los pastores y sacerdotes que sean ministros de las ovejas de Dios, sin haber sido ungidos y llamados por Dios en su oficio y ministerio.
- Efraín, el Reino del Norte, mezcló el paganismo con la adoración verdadera del Dios de Israel y lo llamó la verdadera adoración del Dios de Israel. Dios lo llamó a esto el sistema de adoración del becerro de oro (1ª Reyes 12:28). El Cristianismo ha mezclado las creencias y prácticas de Roma y Babilonia con la adoración del Dios de Israel y lo llama la verdadera adoración del Dios de Israel.
EL JUICIO DE DIOS SOBRE SU PUEBLO POR OLVIDAR SU TORÁ
Cuando Dios mismo se desposó con Israel en el Monte Sinaí (Jeremías 2:1-3), Él entró en un contrato de matrimonio con Su pueblo. Los términos y condiciones del contrato de matrimonio se especifica en un documento escrito llamado Ketuvá. Espiritualmente, la Ketuvá de Dios con la nación de Israel es la Torá. Los términos y condiciones para el rompimiento del contrato de matrimonio son dadas en Levítico 26 y Deuteronomio 28. Uno de los juicios más severos por el incumplimiento de la Torá es la dispersión entre las naciones del mundo. En Deuteronomio 28:15, 36-37 está escrito:
"Pero acontecerá, si no oyeres la voz del Señor tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán… El Señor te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará el Señor."
Por causa de su desobediencia a la Torá, el juicio de Dios vino sobre los dos reinos de Israel, el del Norte y el del Sur. El Reino del Israel de Israel fue llevado cautivo a Asiria. El Reino del Sur de Israel fue llevado cautivo a Babilonia. Además, tanto el Reino del Norte como el del Sur han sido llevados a una cautividad de escala mundial. El Reino del Norte de Israel ha sido asimilada por la cultura gentil y se ha instalado en todas las naciones del mundo. El Reino del Sur se ha mantenido judío y ha guardado su identidad con la Torá, aunque también ha sido llevado a una cautividad mundial.
EL REINO DEL NORTE FUE LLEVADO CAUTIVO A ASIRIA
Por su desobediencia a la Torá, el juicio de Dios vino sobre el Reino del Norte de Israel, Efraín, la casa de José, porque no obedecieron la Torá de Dios, antes bien, mezclaron la adoración del Dios de Israel con el paganismo y lo llamaron la adoración del Dios de Israel. El juicio de Dios sobre el Reino del Norte por olvidar la Torá de Dios y su cautividad a Asiria es dada en 2ª Reyes 17:7-23, según está escrito:
"Porque los hijos de Israel pecaron contra el Señor su Dios, que los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos, y anduvieron en los estatutos de las naciones que el Señor había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra el Señor su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas. Y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso, y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de las naciones que el Señor había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira al Señor. Y servían a los ídolos, de los cuales el Señor les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto. El Señor amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas. Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en el Señor su Dios. Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales el Señor les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas. Dejaron todos los mandamientos del señor su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal; e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del Señor, provocándole a ira. El Señor, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá. Mas ni aun Judá guardó los mandamientos del Señor su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho. Y desechó el Señor a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos del Señor, y les hizo cometer gran pecado. Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos, hasta que el Señor quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy."
EL REINO DEL SUR ES LLEVADO CAUTIVO A BABILONIA
Así como el Reino del Norte, Efraín, la casa de Judá, el Reino del Sur, no siguió la Torá de Dios. Por lo tanto, el Reino del Sur, la casa de Judá, fue llevada cautiva a Babilonia. El rechazo de seguir la Torá de Dios por la casa de Judá es descrito en 2ª Reyes 17:19-20, según dice:
"Mas ni aun Judá guardó los mandamientos del Señor su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho. Y desechó el Señor a toda la descendencia de Israel, y los afligió y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia."
La ira de Dios sobre la casa de Judá por olvidar la Torá de Dios se puede encontrar en Jeremías 44:2-23, según está escrito:
"Así ha dicho el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá; y he aquí que ellas están el día de hoy asoladas; no hay quien more en ellas, a causa de la maldad que ellos cometieron para enojarme, yendo a ofrecer incienso, honrando a dioses ajenos que ellos no habían conocido, ni vosotros ni vuestros padres, Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: No hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco. Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos. Se derramó, por tanto, mi ira y mi furor, y se encendió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, y fueron puestas en soledad, y en destrucción, como están hoy. Ahora, pues, así ha dicho el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: ¿Por qué hacéis tan gran mal contra vosotros mismos, para ser destruidos el hombre y la mujer, el muchacho y el niño de pecho de en medio de Judá, sin que os quede remanente alguno, haciéndome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo incienso a dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde habéis entrado para vivir, de suerte que os acabéis, y seáis por maldición y por oprobio a todas las naciones de la tierra? ¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres, de las maldades de los reyes de Judá, de las maldades de sus mujeres, de vuestras maldades y de las maldades de vuestras mujeres que hicieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén? No se han humillado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley (TORÁ) ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres. Por tanto, así ha dicho el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo vuelvo mi rostro contra vosotros para mal, y para destruir a todo Judá. Y tomaré el resto de Judá que volvieron sus rostros para ir a tierra de Egipto para morar allí, y en tierra de Egipto serán todos consumidos; caerán a espada, y de hambre morirán desde el menor hasta el mayor, y serán objeto de execración, de espanto, de maldición y de oprobio. Pues castigaré a los que moran en tierra de Egipto como castigué a Jerusalén, con espada, con hambre y con pestilencia. Y del resto de los de Judá que entraron en la tierra de Egipto para habitar allí, no habrá quien escape, ni quien quede vivo para volver a la tierra de Judá, por volver a la cual suspiran ellos para habitar allí; porque no volverán sino algunos fugitivos. Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido incienso a dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías, diciendo: La palabra que nos ha hablado en el nombre del Señor no la oiremos de ti; si no que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos. Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos? Y habló Jeremías a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres y a todo el pueblo que le había respondido esto, diciendo: ¿No se ha acordado el Señor, y no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Judá, y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra? Y no pudo sufrirlo más el Señor, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habíais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta en asolamiento, en espanto y en maldición, hasta quedar sin morador, como está hoy. Porque ofrecisteis incienso y pecasteis con el Señor, y no obedecisteis a la voz del Señor, ni anduvisteis en su ley (TORÁ) ni en sus estatutos ni en sus testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como hasta hoy."
Por causa de que el Reino del Sur, la casa de Judá, no siguió la Torá de Dios, fueron llevados cautivos a Babilonia. En Jeremías 25:4-10 está escrito:
"Y envió el Señor a vosotros todos sus siervos los profetas, enviándoles desde temprano, y sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar. Cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y moraréis en la tierra que os dio el Señor y a vuestros padres para siempre; y no vayáis en pos de dioses ajenos sirviéndoles y adorándoles, ni me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos; y no os haré mal. Pero no me habéis oído, dice el Señor, para provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro. Por tanto, así ha dicho el Señor de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras, he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice el Señor, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua. Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lámpara."
Por lo tanto, podemos ver que Dios juzgó tanto al Reino del Norte como al Reino del Sur, PORQUE habían olvidado de seguir Su Torá y el pacto que Él hizo con Abraham.
El JUICIO DE DIOS SOBRE EL REINO DEL NORTE DE ISRAEL
Como se ha expresado anteriormente, el Reino del Norte de Israel era llamado también, Efraín y la casa de José. Espiritualmente, el Reino del Norte es un cuadro profético del Cristianismo histórico. El libro de Oseas fue escrito al Reino del Norte de Israel. En este libro, Dios predijo los juicios de Efraín, la casa de José, porque olvidaron Su Torá. Estos juicios son proféticos también de los juicios de Dios sobre el Cristianismo histórico. Los siguientes juicios son:
- Oseas 1:2 —> La tierra había apartado de Dios
- Oseas 2:5 —> Sus amantes = otros dioses
- Oseas 2:7 —> Es llamada para que vuelva con su primer marido (Dios)
- Oseas 2:8 —> El trigo, el vino y el aceite (el Espíritu Santo) languidecen
- Oseas 2:11 —> Haré cesar todo gozo (terminología de las bodas) junto con:
  - Días de fiesta
  - Nuevas lunas
  - Shabats
  - Haré talar sus vides y sus higueras
- Oseas 5:3 —> Dios está hablando a Efraín / Reino del Norte (iglesia)
Los juicios del Reino del Norte de Israel por olvidar la Torá de Dios son los mismos juicios que fueron traídos sobre el Cristianismo histórico. La iglesia primigenia en el libro de los Hechos era una iglesia poderosa. Dios hacía muchas señales y maravillas y milagros en los primeros años de la iglesia. Sin embargo, cuando la iglesia empezó a dejar de seguir la Torá, el Shabat y las fiestas bíblicas que se encuentran en Levítico 23, las manifestaciones de Dios por Su Espíritu Santo por medio de señales poderosas, maravillas y milagros empezaron a disminuir.
Entonces, después de mezclar el Mithraismo de Roma con el Cristianismo, el antisemitismo junto con las enseñanzas sesgadas contra la Torá de Dios comenzó a convertirse en algo muy difundido en la iglesia. Con el tiempo, esto marcó el comienzo de la Edad Media. Al olvidar la Torá, la iglesia comenzó a practicar las costumbres y caminos del sistema de adoración del becerro de oro y dejó de guardar el Shabat y las fiestas bíblicas. Porque el pueblo de Dios ha cometido adulterio espiritual, Jesús no podría retornar a por Su Novia para contraer matrimonio con ella. Su venida tenía que ser retrasada hasta que se arrepintiese de sus pecados y comenzase a observar la Torá. La espera de Dios para que Su pueblo se arrepienta de sus pecados y vuelva a la Torá ya va por los 2000 años. Esto fue profetizado en Oseas 5:15; 6:1-4, según está escrito:
"Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán. Venid y volvamos al Señor; porque él arrebató, y nos curará; hirió y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer al Señor; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra."
En Oseas 5:15 está escrito, "Volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado…"
En Juan 14:3, Jesús dijo, "Y si me fuere y os preparare lugar…"
En Oseas 6:3, habla acerca del retorno del Mesías de nuevo a la tierra como la lluvia. En Oseas 6:2, dice que será después de dos días que es un cuadro profético de los 2000 años de tiempo.
El retorno del Mesías en Su segunda venida no está profetizado que tome lugar hasta que "reconozcan su pecado." ¿Qué pecado hace el Reino del Norte (el Cristianismo) que tenga que reconocer? ¿Qué "pecado" hace el Reino del Sur (el Judaísmo) que necesiten reconocer? El Cristianismo debe arrepentirse y reconocer ante Dios que ha olvidado Su Torá. El Judaísmo debe arrepentirse y reconocer que Jesús es el Mesías. Irónicamente, cuantos más cristianos están volviendo a la Torá y a las raíces hebreas del Cristianismo, tanto más judíos están reconociendo a Jesús como el Mesías.
OSEAS SE CASA CON UNA PROSTITUTA
El libro de Oseas está escrito como sombra del juicio del Reino del Norte por olvidar la Torá y mezclar el paganismo con la adoración al Dios de Israel.
Aun después de que Dios hiciera un pacto con los hijos de Israel en el Monte Sinaí y les instruyera que fuesen un pueblo santo (separados de las naciones alrededor de ellos), Israel fue tentado para asimilarse con las naciones alrededor de ellos y seguir sus caminos. Por lo tanto, un de los juicios sobre el Reino del Norte fue la asimilación, al desear asimilarse con las naciones alrededor de ellos, en lugar de permanecer separados como un pueblo santo. Para poder profetizar sobre este juicio de asimilación, Dios instruyó al profeta Oseas que se casase con una prostituta. Los hijos nacidos del matrimonio, entre Oseas y la prostituta llamada, Gomer fue profético de lo que sucedería con el Reino del Norte porque cometieron prostitución espiritual con las naciones alrededor de ellos y siguieron tras sus dioses. La prostitución en la Biblia es simbólica de la idolatría espiritual y el olvido de la Torá y la verdadera adoración del Dios de Israel. En Deuteronomio 31:16 está escrito:
"Y el Señor dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que te he concertado con él."
En Jueces 2:17 está escrito:
"Pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron (adulteraron) tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos del Señor; ellos no hicieron así."
Por lo tanto, para poder simbolizar la prostitución espiritual que cometió el Reino del Norte de Israel al olvidar la Torá y el pacto que Dios hizo con Abraham, Dios dijo a Oseas que se casara con una prostituta. De este matrimonio, nacieron tres hijos. En Oseas 1:2-9 está escrito:
"El principio de la palabra del Señor por medio de Oseas. Dijo el Señor a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose del Señor. Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Deblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo. Y le dijo el Señor: Ponle por nombre Jezreel; Porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de Israel. Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel. Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios; Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo. Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por el Señor su Dios; Y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió a luz un hijo. Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios."
Los tres hijos que Oseas tuvo con Gomer les pusieron los nombres siguientes:
- Jezreel que significa "Dios sembrará"
- Lo-ruhamah que significa "Inmisericordia"
- Lo-ammi que significa "No mi pueblo"
Cuando Dios habla al Reino del Norte diciendo que Dios tendrá "inmisericordia" Y que son "no mi pueblo," es la manera bíblica de decir que Dios cortará Su relación del pacto con ellos.
DIOS PROMETE CUMPLIR SU PACTO CON ABRAHAM
Aun cuando Dios dijo que Él cortaría su relación del pacto con el Reino del Norte, diciéndoles que les mostraría "inmisericordia" y que serán "no mi pueblo," Dios hace una declaración asombrosa de amor y misericordia después de pronunciar su juicio sobre Su pueblo. En Oseas 1:10 está escrito:
"Con todo será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente."
¡CARAMBA! ¡¡¡Después de declarar al Reino del Norte que Dios les cortaría del pacto que Él había hecho con ellos por haber olvidado Su Torá y el pacto que Él había hecho con Abraham, Dios profetiza en ese momento que cumplirá Su pacto que Él hizo con Abraham por medio de este juicio!!!
EL REINO DEL NORTE ES PROFÉTICO DEL CRISTIANISMO
En el libro de Oseas, el juicio de Dios sobre el Reino del Norte por haber olvidado la Torá y el pacto hecho con Abraham, les cortaba de Su pacto y les mostraba "inmisericordia" porque serían llamados "no mi pueblo."
Estas palabras EXACTAS son usadas para describir a aquéllos que han aceptado a Jesucristo como el Mesías. En 1ª Pedro 2:5, 9-10 está escrito:
"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo… Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; Vosotros que en otro tiempo NO ERAIS PUEBLO (Oseas 1:9) pero que ahora sois pueblo de Dios (Oseas 1:10) que en otro tiempo NO HABÍAIS ALCANZADO MISERICORDIA, (Oseas 1:6), pero ahora habéis alcanzado misericordia (Oseas 1:10)."
Por lo tanto, el juicio sobre el Reino del Norte de Israel que es profético del Cristianismo histórico es resumido por las siguientes características:
- Haber sido tomados cautivos por el reino de Asiria (2ª Reyes 17:7-23). Proféticamente, porque el pueblo de Dios ha olvidado Su Torá, el pueblo de Dios (el Cristianismo) está viviendo en un sistema político, económico, religioso basado en Babilonia que es contrario a la Palabra de Dios.
- Dios declaró también que Su juicio sería por haber cambiado sus días de fiesta, lunas nuevas, Shabats porque Efraín había adorado a los ídolos (Oseas 2:11; 4:17; 5:1-2). Históricamente, Dios eliminó la celebración del Shabat y días de fiesta en el Cristianismo porque se había olvidado de la Torá de Dios, después de la iglesia del primer siglo.
- Serían dispersados; Dios no mostraría ninguna misericordia por ellos; y no serían llamados Su pueblo. Sin embargo, más tarde Dios iba a mostrar misericordia sobre Su pueblo y los redimiría (Oseas 1:2-4; 6:10; 1ª Pedro 2:5, 9-10).
- Al rechazar la Torá de Dios, el pueblo de Dios perecería por falta de conocimiento de la Palabra de Dios y por lo tanto no serían reyes y sacerdotes (la Novia de Dios) delante de Dios. (Oseas 4:6). La obediencia a la Torá era una condición para que Dios hiciera de Su pueblo reyes y sacerdotes delante de Él (Éxodo 19:5-6).
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